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Topos: alimentación y habitat en España y en el mundo

Provenientes de la familia Soricomorpha, los topos son mamíferos caracterizados por ser, en su mayoría, animales subterráneos.

Esta especie mide entre 15 cm y puede llegar a pesar hasta 150g. Su cuerpo, cubierto de un denso pelaje, es típico de los animales marinos y facilita su movimiento.

Carece de orejas y aunque tradicionalmente se piensa que los topos son ciegos, realmente sus ojos están recubiertos con una piel de color oscuro, lo que según estudios del biólogo Charles Darwin, significaría que no requieren el sentido de la vista cada vez que se adentran en los espacios subterráneos, pues se apoya en su sentido del tacto a través de sus patas y hocico especialmente sensibles.

Estudios científicos han determinado que el topo tiene olfato estereofónico, lo que significa que cada fosa nasal sea capaz de funcionar independientemente de la otra, enviando informaciones distintas al cerebro y determinar la dirección de un olor. Esto también le permite distinguir la intensidad de los aromas y encontrar alimento.

Aunque cortas, las extremidades del topo son fuertes y flexibles. Cuentan con fuertes uñas que son utilizadas para escarbar conductos por los que puede movilizarse debajo de la tierra. Sus patas traseras tienen las características necesarias para el topo se traslade hacia delante y hacia atrás sin inconveniente.

Los topos poseen un metabolismo bastante rápido, lo que provoca un apetito insaciable. Su alimento principal son las lombrices e insectos y raíces. Sin embargo, también suelen comer ratones, comúnmente atrapados en los conductos de sus madrigueras. La saliva de estos posee toxinas capaz de inmovilizar a su presa, lo que les permite mantenerlas vivas para consumirlas en otro momento.

La conducta y ubicación de los topos

Es muy difícil ver a un topo a plena luz del día. Los adultos de esta especie suelen salir a la superficie solamente para buscar hojas y hierbas para construir su vivienda. Un indicio de estos animales es la aparición de montículos, que pueden ser utilizados para cazar presas o buscar topos del sexo opuesto.

Casi nunca invernan: hacen su vida activa en invierno y verano. Nunca salen de cacería en la noche pues sus horas de mayor actividad son hacia la salida o la puesta del sol y al medio día.

Normalmente son encontrados en tierras de cultivo, jardines o bosques. Suelen ser considerados como plagas debido a la contaminación del pasto debido a partículas de tierra, provocando que esta pierda interés por parte del ganado, dañando la maquinaria al dejar piedras expuestas, afectando el sistema de drenaje o desenterrando las raíces de plantaciones.

 

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